Baila el Recreo

Con el apoyo de

La danza y la música llegan al recreo para que niños, niñas y docentes de Nivel Inicial y Nivel Primario de la Ciudad de Buenos Aires tengan la posibilidad de compartir, disfrutar y sumarse al movimiento y la expresión.

Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2021 Baila el Recreo visitó 11 establecimientos educativos de CABA para llevar la danza a los jardines y a las escuelas.

Luego de casi dos años de pandemia, entrar a las  escuelas y a los jardines para volver a bailar en los patios fue un proceso difícil, ya que cada directora y cada director tuvo que pedir permiso a su distrito para que nos autorizara a ingresar.

En ese período, hablamos con cada escuela y cada jardín, y resolvimos de qué manera realizar la intervención artística.

Nos adaptamos a los nuevos protocolos, las posibilidades edilicias y a la cantidad de alumnos y alumnas, entre otras variables, para que la experiencia no pierda la esencia de la propuesta.

Así, en la última parte de 2021, Baila el recreo nos permitió volver a crear lazos con la comunidad educativa y, especialmente, con las niñas y los niños.

Con la certeza de que bailar es un derecho, les ofrecemos herramientas técnicas y expresivas a las niñas y a los niños para que puedan aprender a usarlas mediante la danza.

El cambio de época marca una diferencia enorme con el pasado: la danza nos pertenece a todos y todas; hace tiempo que los varones bailan sin vergüenza y bailar ya no es “cosa de niñas”.

En la actualidad, chicas y chicos se identifican con los lenguajes urbanos y folclóricos. En el acceso a información a través de internet encuentran nuevas formas de aprender y entrenar; y desde pequeñas/os siguen artistas, tutoriales y aprenden movimientos y técnicas del hip hop.

Desde Baila el recreo aprovechamos para difundir y ampliar información sobre movimiento y técnicas, y les contamos a niños y niñas las experiencias de bailarines y bailarinas de la compañía que se formaron de maneras similares a las que pueden hacerlo hoy: copiando videos o entrenando con amigos/as en el barrio.

Miles de niños y niñas bailaron con nosotros/as. En los talleres, sembramos semillas de curiosidad por la danza, conectamos con la expresión y generamos un espacio para conocer el cuerpo y el lenguaje de movimiento.

Convertimos los patios en espacios festivos y de reflexión sobre el cuerpo, la diversidad, el arte transformador. La música siempre es elemento fundamental para acercarnos. De un momento a otro, Baila el recreo: los patios de escuelas y jardines se transforman en fiestas para los sentidos.

Todas y todos (docentes, niños, niñas, bailarines, bailarinas) se unen en lo que la danza es desde su origen: un ritual expresivo y fundamental para el desarrollo de la cultura.

Bailar permite conocernos mejor; a nosotros/as mismos/as y quienes nos rodean.